En el marco de la Iniciativa Global Quality of Life (QoLI) de ONU-Hábitat, cuatro comunas chilenas -Santiago, Renca, San Fernando e Iquique- participaron en la medición integral de la calidad de vida, a partir de un proceso técnico y participativo liderado en Chile por el Centro de Inteligencia Territorial de la Universidad Adolfo Ibáñez (CIT-UAI).
Este trabajo posiciona al país dentro de una red internacional de ciudades que están redefiniendo la forma de entender y gestionar el bienestar urbano, integrando datos, percepción ciudadana y análisis territorial para orientar la toma de decisiones públicas. La implementación de la iniciativa en Chile permitió adaptar una metodología global a las realidades locales, incorporando una mirada clave: el bienestar humano territorial.
Desde el CIT-UAI, este enfoque se tradujo en evidenciar que la calidad de vida no es un resultado homogéneo, sino una condición que se construye desde las particularidades de cada territorio, sus brechas, capacidades y dinámicas sociales. En este proceso, la experiencia previa con la realización de la Matriz de Bienestar Humano Territorial (MBHT) fue central, al permitir profundizar el análisis más allá de indicadores tradicionales y conectar la medición con dimensiones concretas del desarrollo local.
El valor de las capas locales
Uno de los principales aportes de la implementación fue la incorporación de las “capas locales” en la medición de calidad de vida. A diferencia de los modelos estandarizados, esta dimensión permite que cada comuna defina, de manera participativa, aquellos factores que realmente inciden en su bienestar. A través de talleres con actores del territorio, como equipos municipales, organizaciones sociales, privados y expertos, se identificaron problemáticas prioritarias, beneficios esperados e indicadores específicos.
Este diálogo ciudadano permitió construir índices que no solo son comparables globalmente, sino también representativos de las realidades locales, pasando de medir municipios en abstracto, a medir la experiencia concreta de vivir en ellas.
Trabajo colaborativo con los municipios
Durante 2025, el CIT-UAI coordinó y acompañó un proceso de nueve meses junto a los municipios y ONU-Habitat, que incluyó capacitación de equipos técnicos, talleres participativos, levantamiento y validación de datos, así como aplicación de encuesta de percepción, construcción de indicadores locales y globales, para finalmente integrar los elementos y analizar los resultados.
Resultados: Datos para la toma decisiones

Como resultado, cada municipalidad cuenta hoy con un Índice de Calidad de Vida propio, que integra:
· Indicadores objetivos (estadísticos y administrativos)
· Percepciones ciudadanas
· Indicadores locales definidos participativamente
Los resultados, han sido publicados en la plataforma global de ONU-Hábitat, y permiten identificar brechas, desagregar información por territorios y grupos sociales, y priorizar intervenciones de manera más precisa. Más allá de la medición, el principal valor del proceso radica en su orientación a la acción: en transformar datos en decisiones concretas que impacten en la vida de las personas.
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Chile en la red global de calidad de vida
Con esta experiencia, Chile se incorpora a una red internacional de más de 60 ciudades que avanzan hacia nuevos estándares de medición y gestión urbana. La participación del CIT-UAI, en ese sentido, como socio técnico estratégico permitió no solo implementar la metodología, sino también enriquecerla desde una perspectiva latinoamericana, integrando dimensiones territoriales y sociales propias del contexto.
Este proceso y resultados será presentado en el Foro Urbano Mundial de ONU-Habitat, donde el director del CIT-UAI, Luis Valenzuela, compartirá los aprendizajes de esta experiencia y su relevancia para avanzar hacia ciudades más equitativas, sostenibles y centradas en los territorios y sus personas.
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